Bruce tenía prisa por despegar. Aprendió a desmontar y recomponer cajas de cambios y a exprimir los motores hasta el límite. A los 14 años, él y su padre ya habían fabricado juntos su primer coche de carreras.
A los 16 años, participó en el lugar de su padre en una subida disputada en la playa de Muriwai, cerca de Auckland. Allí se alzó con la victoria, algo que se acabó convirtiendo en costumbre y que le llevó a coronarse a los 22 años como el ganador de un Gran Premio de Fórmula 1 más joven de su generación.


