Bruce pasó parte de su infancia postrado en la cama de un hospital a causa de la enfermedad de Perthes. Lejos de limitar su ambición, este contratiempo le regaló tiempo para soñar, pensar y estudiar.
Aprendió a observar con atención. A entender cómo funcionaban las cosas. A inspirar a las personas con la misma cultura de generosidad y servicio que convirtió la gasolinera familiar en la que creció en un punto de encuentro para la comunidad.
Donde otros veían obstáculos, Bruce encontró algo con lo que trabajar.

