En su taller de Colnbrook, situado bajo la ruta de vuelo del aeropuerto de Heathrow, Bruce creó una escudería capaz de ganar carreras a ambos lados del Atlántico. Allí, pequeños equipos especializados lograron con rapidez grandes innovaciones que se tradujeron en triunfos en numerosas carreras automovilísticas.
La escudería, impulsada por la disciplina, un buen ánimo y un mismo sentido de la responsabilidad, encarnó lo que Bruce llamó un «entusiasmo ardiente». Ese espíritu de Colnbrook sigue inspirando a McLaren hoy.



