Se ha concebido el W1 para transmitir las emociones intensas propias de un superdeportivo y para reflejar claramente el ADN de McLaren. Su silueta está marcada por sus líneas aerodinámicas. Su rugido ha sido perfeccionado en carreras. Y su interior ha sido elaborado pensando en el conductor. El resultado final es una armonía perfecta entre diseño e ingeniería.