Bruce hizo algo más que fabricar coches: creó una cultura en la que la gente podía dar lo mejor de sí. Los ingenieros y los mecánicos tenían vía libre para desafiar los convencionalismos y asumir responsabilidades.
No solo importaba lo que se estaba construyendo, sino la mentalidad que impulsaba el proceso. Una mentalidad forjada en la resiliencia, una ambición insaciable y una voluntad implacable para hacer lo que hiciera falta.



